Todas las guías de tallas

1. Partir de un equipo que ya sea adecuado

Para elegir un cabestro, toma como punto de partida aquel que tu caballo lleva cómodamente: anota su talla, su modelo y los agujeros que se utilizan. Si cambias de modelo, esta talla seguirá siendo un punto de referencia que deberás confirmar al probarlo.

Consejo: no olvides mirar la etiqueta o el grabado en el cuero de tu equipo actual para averiguar su talla.

Sin una tabla de medidas del modelo, la circunferencia de la cabeza no permite deducir con precisión si la talla es Pony, Cob o Full. Da prioridad a las posibilidades de ajuste de la testera y la muserola.

2. Elegir y comprobar la talla

Las denominaciones Shetland, Pony, Cob, Full y X-Full sirven como referencias, no como medidas garantizadas. Al probarlo, deja un margen de ajuste sin tener que utilizar únicamente los agujeros extremos y, a continuación, comprueba los puntos que se describen a continuación.

Si el modelo incluye una tabla de medidas: sigue exactamente su método, con una cinta métrica flexible sin apretar. Para compararlo con un equipo extendido, comprueba si se incluyen las hebillas y si se trata de una vuelta completa o de la longitud de una pieza. No compares medidas tomadas en lugares diferentes.

Si una pieza le queda bien pero otra le aprieta, elige elementos de diferentes tamaños cuando el modelo lo permita.

3. Ajustar la brida

  • Cabezada: debe descansar detrás de las orejas sin empujarlas ni pellizcarlas.
  • Frontal: no tira de la testera hacia delante.
  • Patillas: deben mantenerse alejadas de los ojos; su longitud debe colocar el bocado sin estirar las comisuras.
  • Muserola francesa: colócala aproximadamente dos dedos por debajo de la apófisis zigomática, sin que entre en contacto con esta protuberancia ósea. Las demás formas requieren un ajuste específico según su diseño.
  • Apretado: deja al menos dos dedos de adulto superpuestos debajo de la muserola, sobre la parte superior del chanfro; un calibre adecuado permite un control más uniforme. No aprietes para impedir que el caballo abra la boca.
  • Barboquejo: no debe oprimir la garganta cuando el caballo inclina la cabeza.

4. Ajustar el cabestro

La muserola debe permanecer sobre la parte ósea de la nariz, sin obstaculizar las fosas nasales. El cabestro debe permitir masticar y tragar, sin que pueda girar hacia el ojo ni deslizarse hacia la punta de la nariz. Comprueba su posición cuando el caballo se mueva, no solo cuando esté parado.

Un cabestro de cuerda concentra más la presión: su ajuste y sus nudos requieren precisión. No lo dejes puesto a un caballo en el prado ni sin vigilancia. Para atarlo, utiliza un equipo y un dispositivo de seguridad adecuados, nunca las riendas de una brida.

5. Comprobar la comodidad

Después de usarla, comprueba si hay rozaduras, pelos rotos, hinchazón o sensibilidad. Revisa las costuras y las hebillas. Un modelo anatómico o acolchado también debe adaptarse a la cabeza. En caso de lesión, deja de utilizar el equipo y consulta a un veterinario. Haga que un profesional compruebe cualquier ajuste que le resulte dudoso.